Amores universitarios
-te peleaste con Nicolas? -le preguntó Rocio al verla entrar por la puerta de la habitación, luego de unas cuantas horas de desapareccer
-por qué lo decis? -cuestionó ahora Eugenia
-y, porque siempre que te peleas con alguno de tus novios te haces algo en el pelo, y da la casualidad que no andaban las cosas muy bien, y ahora pasaste del color chocolate hermoso que tenías, a otra vez el rubio lindo. Me vas a negar que se separaron? -ella la conocía muchísimo
-es un idiota -le dejó en claro, muy enojada
-qué te hizo? -revoleó los ojos
-estaba con Maria a los besos en el medio de la plaza -le contó algo dolida
-que pibe tarado. Él es el que se la pierde -se dirigó a ella y la abrazó
-obvio. Te pensas que me voy a poner mal? No, no, no -negó y sonrió -hoy a la noche hay fiesta de bienvenida para unos chicos nuevos acá en la uni, tenemos que disfrutar -fue hacia su placard y comenzó a revisar la ropa
-disfrutá vos solita, porque yo tengo muchísimas cosas que estudiar -le informó volviéndose a sentar en su cama
-no Rocio. Vos venis conmigo, sino, voy a parecer una desesperada. Además, quiero pasar tiempo con vos -le mostró el atuendo elegido y asintieron ambas
-esta bien, pero a la primera que me dejas sola, me voy eh! -se anticipó a los hechos, ya que Eugenia tenía esa mala costumbre
-como digas. Esta noche es nuestra! -y con esa frase comenzaron los preparativos
Era viernes, empezaba el fin de semana, y debido a ese ingreso de nuevos alumnos, se organizaba en el establecimiento una pequeña fiesta para que se sientan bienvenidos.
Ellas ya se encontraban en el salón. Veían a todos pasar con sus parejas, felices. Otros tantos sentados aburridos.
-no! mirá a ese chico de ahi -exclamó Eugenia
-esta bonito. Es nuevo, no? -la de pelo corto conocía a muchas gente. Ella sabría si ya estaba en la universidad o no
-si -asintió -voy a buscar algo de tomar, esperame acá -dijo yéndose
-si en diez minutos no volves, me voy. Ya te lo aviso -le comentó casi gritando
Realmente, la de ojos verdes, no iba a buscar alguna bebida sino que quería acercarse a ese rapadito, nuevo del lugar, que le había llamado la atención instantáneamente al verlo.
Pero como no podía dejar sola a su amiga, decidió también dejarla acompañada a ella. Justo al lado de aquel joven que a ella le gustaba, había otro. Morocho, igual, o un poco mas alto. Perfecto para que se valla, Rocio esté acompañada, y que ella se quedara a solas con el suyo.
-hola -saludó amable a ambos
-hola -dijeron al unisono y un poco desentendidos
-mirá, allá hay una chica, rubia, de ojos color miel, que me dijo que le pareces muy bonito. Vas, te fijas que onda, y después me comentas? -completamente mentira, pero necesitaba que desapaeciera
-esta bien -rió entre dientes el ojiverde, y se fue
-Eugenia, vos? -ahora le hablaba al otro chico
-Pedro, Peter -sonrió
-vos también sos muy bonito -era muy sincera y directa
-gracias -volvió a sonreir -vos no te qedas atras -evidentemente había "onda" entre ambos
-sos uno de los nuevos, verdad? -quería cofirmar que no se había perdido a esa hermosura, por estar perdiendo el tiempo con Nicolas
-si, si.Yy mi amigo Pablo, el que echaste, también -acotó
Mientras tanto, Rocío miraba a su amiga sin poder creerlo. Estaba por irse, pero una mano le sujetó el brazo. Se dio vuelta algo sorprendida y asustada.
-qué haces flaco? -le preguntó de la peor manera
-disculpame, no quiero que lo tomes a mal -le aclaró. La miraba muy pacíficamente -vos sos amiga de aquella rubia de pelo corto, que esta con el pibe de pelo rapado? -preguntó para verificar si era ella quien la otra, le había dicho
-si, por qué? -su cara no era la mejor
-otra vez perdón. No quiero ponerte de mal humor y que estes con esa cara -se sentía algo culpable
-esta todo bien -sonrió apenas
-ella me dijo, seguramente como excusa, que vos habías dicho que yo era lindo -fue interrumpido
-la voy a matar. Yo a vos ni te vi -amagó a irse para donde estaba su amiga
-espera! -gritó -quizas lo hizo para quedarse con mi amigo -exactamente así había sido
-ya lo sé, pero lo dije que si me dejaba sola, me iba -estaban parados a unos veinte metros de los otros
-entonses, lo hizo ademas, para que vos no te quedes colgada acá -dedujo
-sabes qué? yo me tengo que ir a estudiar. No tengo tiempo para fiestas. Después decile, si querés, que me fui, o no le digas. Hace lo que quieras, yo me voy -giró y se encaminó a su habitación
-cómo te llamas? -cuestionó al lado de ella. La había seguido
-Rocio -seguía caminando
-Pablo, un gusto -sonrió, pero ella no lo vio
La rubia de pelo largo llego a su habitación. Estaba algo enfadada, cansada, y con ganas de hablar seriamente con Eugenia.
Se acostó a dormir con todos esos pensamientos en la cabeza. El día siguiente sería bastante largo como para no estar con las horas de sueño necesarias. Debía estudiar para varias materias, y demás cosas.
Eugenia se había quedado en la fiesta hasta tarde, definitivamente se estaba divirtiendo mucho con Peter. Este mismo chico, a mitad de la noche, la había invitado a salir al día siguiente, y ella, encantada, aceptó sin problemas. Esto debía contárselo a su mejor amiga, pero por desgracia, cuando ingresó a su cuarto, ya estaba dormida; entonses se resignó a guardar toda su felicidad para la próxima mañana.
Se despertó temprano, fue hasta el bufete del lugar, y compró un desayuno para dos personas. Cuando volvió, la rubia de pelo largo, se estaba duchando, entonses aprovechó para preparar lo que tenía pensado.
La vio salir del baño, ella sonrió y su amiga la miró completamente sin entender. Le mostró lo preparado, Rocio se terminó de alistar y se dispusieron a desayunar.
-te queria perdir disculpas por dejarte en banda a noche, aunque no entiendo por qué rechazaste al bombonazo que te mandé -la rubia de pelo mas largo iba a hablar, pero ella no la dejo -en fin, sin que te quejes. Sé que te gusta desayunar muy bien el fin de semana, entonses acá esta -mostro todos sus dientes, como orgullosa de lo que había hecho
-por lo menos fue fructífero el hecho de que me abandonaras? -preguntó mordiendo una tostada
-ay! -gritó emocionada -no sabes! es chamuyero como él solo, pero lo hace de una forma tan caballerosa, que te enamoras -su mirada se perdió por el aire
-Eugenia te escuchas? lo viste una vez y ya imaginás cualquiera -negó con su cabeza
-bueno Ro, ayer fue la primera, hoy la segunda, y te puedo asegurar que va a haber muchas más -asintió convencida de lo que decía
-lo vas a volver a ver? -tomó un sorbo de café
-acaso no me escuchas? el morocho te voló la cabeza a vos también? -este comentario hizo que Rocio se atragantara con la bebida
-que decis? Pablo me saludó y nada más -se paró de donde estaba y fue a buscar un peine, el que estaba sobre su mesita de luz
-y cómo sabes que se llama Pablo? -Eugenia se acercó a donde estaba su amiga
-me lo dijo, no importa eso. Lo que si importa es ver como te vas a vestir para salir con ese chico, porque ayer estabas en busca de alguien, ahora lo encontraste, no tenes que estar tan... tan... bueno, vos sabes -rieron juntas
-ves que sos la mejor? -la abrazó fuertemente
La mañana se pasó entre ropa, maquillaje, y peinados. Eugenia y Pedro saldrían a almorzar, entonses tenían que terminar la "produccion" antes del mediodia. Última mirada al espejo, un toque más en el cabello y fin. La rubia de pelo corto estaba hecha una diosa, con un vestido blanco que llegaba un poco más arriba de las rodillas. Su vestimenta era suelta, fresca, tal cual su maquillaje. Esta vez no buscaba impactar, solo quería agradar, y por eso mismo, nada de taco, solo unas chatitas convinando, y el pelo, simplemente planchado y sin nada que lo sujetara.
El rapado la paso a buscar a las 12:30, entonses Rocio, como se quedaba sola, aprovechó para pedirse una enslada en el bar, y ponerse a estudiar; después de todo, estaban en la universidad, y lo más importante, era el estudio, aunque al parecer, para Eugenia, tan así no era. Ella tenía una capacidad de aprendizaje increible, y debido a eso, y a que era muy enamoradiza, le dedicaba mas tiempo al amor que al estudio.
El reloj marcó las 13, las 14, las 15, las 16, las17. Rocio no se cansaba de leer y leer libros. Eso era algo que le encantaba, sumado a que estudiaba algo referido a la literatura, tenía que hacerlo. Acostada en su cama, con un cafe con leche al lado, algunas tostadas y aún en pijama. No tenía pensado salir de su habitación, para qué cambiarse de vestimenta?
Tocaron su puerta y se sorprendió. Seguido a eso, supuso que era su amiga, que seguramente había olvidado su llave, pero al abrir, la sorpresa que se llevó, fue muy grande. Pablo, el morocho ojiverde que había conocido la noche anterior, estaba ahí parado, con unos libros en la mano, y una sonrisa inigualable.
-hola -saludó él para romper el hielo
-que haces acá? -preguntó de una, pero luego se dio cuenta de su actitud -digo, no quiero ser grosera, pero me parece raro -rió entre dientes
-si, lo sé. Pero es que Peter me dijo que tu amiga le contó que vos eras buena con el tema de comprender historias y eso. A mi no me sale, entonses quería ver si podíamos estudiar juntos, y que me expliques y todo, puede ser? -la miró de tal forma que Rocio no pudo negarse
Lo hizo pasar, cerrando la puerta detras de él, e intentando acomodar todo lo desordenado, una vez dentro. Definitivamente no esperaba visitas. Su habitación no estaba muy fuera de orden, pero su apariencia sí. Se disculpó un minuto y rápidamente fue al baño. No tenía intenciones de ponerse otra ropa, pero por lo menos sí volver a lavarse la cara, que con su bebida se había ensuciado. Cepilló sus dientes y su pelo, quedando así un poco mejor. Salió de allí y se dirigió a Pablo, quien estaba ya sentado en el escritorio con los libros abiertos.
Ambos sabían perfectamente que lo que había dicho el morocho era mentira. Nadie pide ayuda para estudiar un sábado, cuando realmente todos estan organizando para ir a bailar a la noche. Pero Rocio, al ver la disposición de él, dejó pasar por alto el hecho de que le halla mentido, para ver hasta donde llegaría.
-bueno, entonses lo que quiere decir es eso -afirmó ella asintiendo -me entendiste algo? -preguntó viendo que él solo la miraba a ella
-si, pero no comprendo por qué ella tiene que alejarse de Samuel si no quiere. Sofia puede decir lo que quiera, de ahí a que sea verdad -notablemente le había prestado atencion a lo que estuvo diciendo
-es que así son estas historias, muchas con tramas parecidas. Se conocen, se enamoran sin saberlo, les cuesta llegar a estar juntos, y cuando por fin lo están, muchos terceros en medio, miles de problemas. Se soluciona todo y terminan felices comiendo perdices -el morocho afirmó con la cabeza
-eso es cierto. Podrían buscar otras tramas, pero esta bueno leer eso así, porque aunque cuenten lo mismo, ninguna historia es igual a otra. Además, una donde todo es color de rosa, no tiene sentido -despacito, fue acercándose un poco a la rubia
-a veces si -comentó para que Pablo la mire confundido -una historia que te cuente todo lo que siente una mujer, o un hombre, a la espera de un bebé, con sus pro y sus contra, pero nadie rechazando a la criatura ni nada. Solo los nueve meses, desde que se enteran de qe está esperando un hijo, hasta el nacimiento. Sé que esos momentos no son todos felices, pero el contexto en sí, lo es, o no? -cada vez estaban más cerca
-y la nuestra? va a ser una historia color de rosa? -miraba con mucho detenimiento los ojos de ella, pero luego su vista se dirigía a los labios, con mucho deseo
-nuestra? hay algo nuestro mas que una tarde juntos estudiando? -ella no se separaba, ni quería hacerlo
-lo puede haber si vos aceptas -sonrío, y ahora solo le miraba los labios
-mm -musitó
Y eso fue lo único que hizo falta para terminar con la conversación y dar paso a un beso pasional. Rocio hacía mucho tiempo que no tenía ninguna relación, porque no encontraba a nadie indicado para ella, pero con Pablo fue diferente. Se mentiría a si misma si decía que desde el primer momento que lo vio le pasaron cosas, pero en esa tarde, sintió que su persistencia para con ella era tierna, y lo veía interesado de verdad; entonses siíquizo darle una oportunidad a él y a su vida también.
Se besaban ya no con ternura, sino con desenfreno. La unión de sus labios era completamente desesperada, pero no bizarra. Poco a poco fueron parandose, sin despegar sus labios. Caminaron hasta la cama, como pudieron y cayeron en ella.
Obviamente no iba a pasar nada, era el primer contacto entre ambos, más que un beso no iba a ser, pero la química qe tenían se notaba en la pasión qe sentían y demostraban besándose.
Cuando se hicieorn las 20 horas, Eugenia ingresó a la habitación, de la mano de Juan Pedro, encontrándose con una nota, de puño y letra de Rocio, que decía que había ido a pasear por ahí con alguien, y que a su regreso le contaba todo. La rubia allí presente se ríó al leer aquello, debido a que su chico le habia contado, que esa misma tarde, Pablo iba a intentar acercársele a su amiga.
Nero no dando más importancia, y pasando a lo suyo, buscó entre sus cosas, unas peliculas nuevas que había comprado. Puso una en el DVD y se sentó junto a él en su cama, abrazados y muy mimosos entre si.
Realmente lo que menos hacían, era prestarle atención a lo que sucedía en la pantalla, y por eso mismo, de un momento a otro, la rubia se separó de él, apagó todo, incluyendo las luces, y volvió a donde estaba, para continuar besándose.
-sos tan linda -comentó él, entre los labios de ella
-vos también, y necesitaba algo como vos hace un tiempito -afirmó
-algo como yo, cómo? -sus ojos ya estaban abiertos, pero aún sus bocas seguían juntas
-así, bonito, tierno y comprensible -Eugenia se había separado apenas, chocando sus frentes, para respirar y hablar bien
-malas expeciencias anteriores? -dedujo preguntando
-exactamente, pero la verdad, si no lo hubiera visto engañádome a ese rubio, hoy no estaría con vos, así que a pesar del dolor que sentí, valió la pena -sonrió de costado
-no te preocupes que yo no te voy a engañar, o por lo menos no me vas a ver haciéndolo -rió entre dientes y recibió un golpecito despacio de ella, en la boca del estómago
-te quiero tonto - volvieron a besarse tan tiernamente como antes
Se podia ver en ellos el cariño que empezaba a florecer, porque aunque la relación había empezado gracias a que ella quería sacarse la bronca que tenía, producida por Nicolas, conoció en Juan Pedro, un ser que supo hacerla olvidar todo lo malo, el dolor y el resentimiento, y sacar lo mejor de ella.
Aproximadamente a las 22 hs, ambas rubias ya se encontraban juntas en su habitación. Ninguna había dicho nada hasta el momento. Estaban muy entretenidas con sus teléfonos celulares, mensajándose con sus chicos. Y el silencio abundó en ese lugar, hasta que la ojiverde decidió romperlo.
-estudiaste mucho? -preguntó riendo entre dientes
-si, algo. Pero acompañada -sonrió, tambien con risa
-me vas a decir que el morocho vino a estudiar? -mordió su labio inferior en señal de no creerlo
-excusa muy usada, pero sí -asintió, e instantáneamente, su amiga se sentó delante de ella
-me contas todo wacha! -dijo casi gritando
-estoy cansada, mañana, si? -se acostó lentamente, dándole la espalda
-quedamos así, eh! -ella también se dispuso a domir
Rocío intentó consiliar el sueño, de hecho, lo estaba logrando, pero otro mensaje la distrajo. Y a pesar de estar cansada, sonrió al ver quien era el que se lo enviaba.
de Pablo:
disculpame, sé que me dijiste que te ibas a domir, pero hablando con el rapado, se nos ocurrió que mañana podríamos almorzar los cuatro juntos. Se copan ustedes? (decime por favor que no estabas durmiendo, que me mato si te desperté)
de rocio:
estaba en proceso de dormir, pero todo bien :) nos RE copamos. Mañana pasennos a buscar a las 13:30, dale? besito, lindo
La noche pasó rápido para las dos. Tenían tantas ansias del día siguiente, que durmieron hasta pensando en aquello. Eugenia era una persona enamoradiza y se la vaía contenta la mayor parte del tiempo, exceptuando cuando los homres jugaban con ella, que eso, obviamente, la destrozaba; pero en cambio, Rocio casi no daba espacio en su vida al amor, entonses verla así, era raro, pero hermoso a la vez, y más para ella misma.
La de ojos mieles se levantó mas temprano, porque ella sabia del plan de ese mediodía, pero su amiga no. Se higienizó, cambió, peinó y maquilló, y cuando trajo el desayuno, a las 10 de la mañana, despertó a su amiga, quien por unos instantes tuvo mal humor, debido a que un domingo a esa hora, quería estar durmiendo.
-bueno querida, si querés seguir durmiendo, le digo a Peter que ustedes no salen, y me voy yo sola con Pablo -habló mientras la miraba entre seria y risueña
-que? -se sobresaltó
-hola Eushi. Te cuento que a las 13:30 nos pasan a buscar los chicos para ir a almorzar. Se les ocurrió anoche, y me mandó un mensaje el morocho. Te lo digo ahora porque ayer no quería molestarte cuando ya estabas dormida -sonrió
-me estas jodiendo? no llego a preparme Rocio! -gritó histérica y se metió al baño rápido
-pero fantan dos horas -dijo cuando ya no la escuchaba
El timbre sonó, una hora antes de lo acordado. La rubia pelicorta, que ya estaba histérica, se alteró mas aún. Rocio fue a atender, encontrándose con el ojiverde sonriendo. salió afuera con él, para así su amiga se terminaba de preparar y ella podia hablar con su chico, tranquilamente.
-que haces aca? -cuestionó con una sonrisa en su rostro
-si querés me voy -amagó a irse, pero ella lo tomó del brazo
-no, quiero que te quedes -se acercó mucho a él, rozando sus labios
-como anda la mas linda de todas? -no se separaban para nada
-ahí adentro, alistándose -rió entre dientes
-disculpame, yo la veo acá conmigo -le robó un corto beso
-mm -musitó -que dulce qe sos -sus ojos estaban cerrados
Pablo la beso nuevamente, pero ahora bien; un beso tierno y duradero, tomaban aire apenas, y continuaban besándose. A ella le encantaba esto, poder estar con alguien tan buena persona, que la sepa tratar y hacer sentir bien. Y él disfrutaba mas aún. Anteriormente había sufrido por amor, pero seguía abierto a ese sentimiento, porque no perdía las esperanzas de encontrar a la persona indicada, que lo acompañe por el resto de sus dias.
-perdon, no -asomó por la puerta, Eugenia -si tu novio llega antes no es mi culpa, pero vos tenes que ayudarme a mi, sí? entrá por favor! -seguía con ese humor de antes
-no es mi novio! -miró al morocho sonrojada -y ya entro -la pelicorta desapareció -disculpame, tengo que ir con ella -sonrió a medias
-no hay problema -mostró toda la perfección de sus dientes -nos vemos mas tarde rubiecita -se acercó a ella y unió sus labios cortamente -le voy a avisar a Pitt que su chica es una histérica -rió y se fue
Una vez listas y preparadas definitivamente, Eugenia le mandó un mensajito al rapado, avisándole que ya podían pasarlas a buscar. Automaticamente luego de eso, sonó el timbre. Los chicos estaban esperándolas hacía unos diez minutos en la puerta, y por indicación de Rocio, se quedaron allí hasta recibir algún mensaje.
-a dónde es que vamos? -preguntó curiosa la rubia de ojos mieles
-tu novio estuvo jodiendo toda la noche con un resto nuevo que hay por acá, asi que él nos va a llevas ahi -sonrió Peter
-no es mi novia -bajó la vista avergonzado
-cómo vamos? -cambió de tema la otra rubia
-en su auto -volvió a hablar el rapado
-venis adelante conmigo? -ofreció por lo bajo el ojiverde a Rocio
-si -sonrió contenta ella
Llegaron al lugar indicado en unos quince minutos. Pidieron una mesa, pero antes, Pablo habló con una mesera, entonses los llevaron hasta la terraza, donde solo habia una preparada. Las chicas miraban la situación extrañadas, pero ellos sabían qué sucedía.
-nos perdimos de algo? -Eugenia era muy directa
-mi tío es el dueño del lugar -rió Pablo
-qué pensaron? -preguntó Pedro
-nada, nada -Rocio no hablaba
-pasa algo Ro? -le preguntó el morocho, sin que los otros escuchen y ella negó con la cabeza
-nos sentamos a comer? -la chica de pelo mas cortó notó que su amiga estaba algo incómoda, entonses decidió ayudarla, saliendo de ese momento
Comenzó el almuerzo. Hablanban solamente Eugenia y Juan Pedro, ya que los otros dos solo se miraban y sonreían.
-Rochi, me acommpañas? te quiero mostrar algo -le tomó la mano y se fueron
-nos dejaron solos -sonrió pícara
-y eso a mi me encanta -acotó él, tomándole el rostro por la barbilla y acercándose a ella
-a mi me encantas vos -la rubia no paraba de mirar los labios del chico
-no me resisto más -dijo casi inaudible y terminó con la distancia que los separaba
La relación aquella era diferente a todas. Dos personas con mucho cariño para entregar, que de una buena vez, encontraron a la pareja correcta. Se besaban con pasión, toda la que sentían estando juntos. Un nuevo amor nacía, un amor universitario único e inigualable, apasionado y necesitado.
Mientras tanto, Pablo y Rocio estaban sentados sobre una pared baja, que delimitaba la terraza. Desde allí se podía ver el barrio hermoso donde se encontraban. Permanecían en silencio, pero se veían de vez en vez, de reojo, como dos nenes con vergüenza.
-gracias -dijo ella aún mirando el horizonte
-por que? -tenía sus ojos clavados en la rubia
-por hacerme pasarla tan bien -corrió la vista hacia él -y con tan buena compañía -sonrió
-no me agradezcas linda -le acarició la mejilla con ternura -hago todo lo posible para que estes bien, porque a pesar de qe te conocí hace poquito, ya me importas, mucho -se miraban fijamente, expresando más así que mediante palabras
-te quiero -seguían mirandose, pero lentamente se acercaron, hasta unir sus labios con los del otro
El de Eugenia y Pedro era un amor pasional, pero el de ellos era de lo más tierno. Delicado y suave, dulce y tranquilo. Características de una pareja particular, pareja con necesidad de amor por parte de ambos. Ellos eran complementos perfectos para cada uno. Rocio necesitaba algo de alegría amorosa en su vida, y Pablo necesitaba tener a alguien a quien complacer y dar todo su amor.
-ey, trajeron el postre, vienen? -se escuchó un grito de Peter, el cual interrumpió el beso
-ya vamos -contestó revoleando los ojos Pablo
-después seguimos con lo nuestro -sonrió la rubia y se levantó de donde estaba, yendo hasta los otros dos, con su chico siguiéndola
-Rochi, yo tengo una pregunta para vos -dijo el rapado viéndola sentarse
-decime Peter -serena, comenzó a comer sus frutillas con crema
-cómo hizo este gil para estra con vos? porque si escuchabas las muchas cosas que me decia, de que estaba loco de amor, y demás, te aseguro que ni te le acercabas -reían los cuatro
-no seas malo con él -entrelazó su mano con el chico en cuestión -y se podría decir que tu amigo tiene un chamuyo muy tierno, eso es lo que me gusta -sonrió sincera y le tiró un beso al morocho
Esto era lo que se diría, una junta de dos amor universitarios nuevos. Y eso eran. Amores universitarios. Raros, únicos y especiales, que hacían sentir vivos a los jóvenes que los trancitaban.
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