Padres suplentes
-Ma, mis vedaderos papás no me quedían? po eso me abandonadon? -preguntó la pequeña de tan solo cinco años
-No sé Leli, pero se te ve la carita triste, por qué no mejor tomamos la leche, vemos los dibus, y no pensamos en esto? -La niña era Alegra asecas, Alegra Martinez hasta hacía unas tres semanas
-me haces cocolatada? -sonrío mientras le tiraba de la falda de estampados hippis, para que le preste atención
-pero en el hogar me dijeron que eso no te gustaba -la alzó en brazos
-peo vida nueva, gutos nuevos -mostró sus dientes muy contenta
-yo te hago una leche blanca con muy poquito cocolate y así vemos si te gusta, dale? -le acarició suavemente la mejilla -escuchá, parece que hay alguien en la puerta, querés ir a fijarte si llegó papi? -la bajó y la nena salió corriendo hacia donde la rubia mayor la había mandado
-papi!-exclamó la chiquita, al tiempo que el morocho la subía a upa suyo
-cómo estas princesa? -le dio un beso en el cachete, y dejó sus cosas sobre el sofá
-princesa? po qué no una deina? -hizo "trompita"
-porque reina es tu mami -dijo él entrando a la cocina
-hola Pabli -se dio vuelta, quedando frente a ambos y los miró con ternura -son tan lindos que me los comería ahora -rió entre dientes
-cómo andan mis amores? -Pablo bajó a la pequeña, para poder sentarse cómodo y luego volver a subirla a él
-bien, estabamos por merendar algo rico, rico, no Leli? -Rocio colocó las cosas que acababa de preparar en una bandeja y haciéndole una seña para que la sigan, se dirigió al living
-y yo le pegunté algo a mami -rápidamente la nena abrazó al morocho, intentando que su madre no la mirase a los ojos
-y yo te pregunto a vos si estuviste practicando como te dije que hagas. Una chiquita tan linda como vos, tiene que aprender a hablar bien, así a los chicos les vas a llamar más la atención -su padre hizo que lo mire
-ya voy -Leli sonrió y se fue hasta su habitación
-qué te preguntó? -ambos se sentaron en el mismo sofá, tomando café y comiendo galletitas
-si sus padres biológicos no la querían, y si por eso mismo la habían abandonado -bajó la vista
-sé que es doloroso Ro, pero vos mejor que nadie sabes como son las cosas. Y recordá el acuerdo que hicimos -la acarició dulcemente
-por qué no le vamos a contar una parte de eso? así se queda mas tranquila, y no es tan incómodo cuando se le ocurre saber -lo miró tierna
Y luego de continuar esa charla con algunas palabras dulces más, fueron hasta donde la pequeña se encontraba, para hablar seriamente acerca de eso que era tan importante en su vida: sus padres. Porque si bien ellos lo eran, y la trataban como su hija, había algo detrás, algo que a la rubia le dolía y la fastidiaba muchísimo.
-alegría de mi corazón, podemos hablar un minuto? -Pablo se acercó a ella
-perdón, se que no sé habla mucho, peo no me deten -la niña se tiró sobre su cama, boca abajo
-linda, no pasa nada, después de contarte esto, practicamos los tres juntos, querés? -ella seguía como antes -Pabli, me parece que acaba de llegar una mano juguetona, vos la viste también, no? -Alegra muy ágilmente saltó de la cama, intentando escapar de su padre, quien se dirigía a ella con intenciones de hacerle cosquilas
-esta bien, esta bien, después pacticamos -sonrió y fue con su madre
-ahora por unos minutos tenemos que dejar de jugar, y nos tenes que escuchar, si? -el ojiverde fue quien habló y la pequeña asintió simplemente
-visto eso que me preguntaste antes? -Alegra dijo que sí con la cabeza -bueno, en realidad es mucho más complicado de lo que te imaginas, y vos sos muy chica como para comprenderlo. Nosotros tampoco queremos cargarte con una historia que probablemente te haga mal -hizo una pausa para respirar profundamente -entonses, nosotros te queremos proponer -siguió hablando -que por ahora simplemente te conformes con saber que ellos alguna vez te quisieron, pero que por el momento nos dejaron a nosotros como tus padres suplentes, pero también te aseguramos que cuando seas mas grande, te vamos a decir toda la verdad, y si los querés buscar, te vamos a ayudar, pero ahora no se puede -en ese momento vieron como a su hija se le caía una lágrima -no queremos que llores mi amor -los dos la abrazaron por largo rato
-a mi no me impota nada, utedes son mi mami y mi papi, los otos no estan, ellos no son nada mio -otra vez lloró, pero ahora ella también estaba aferrada a Pablo y Rocio, que debido a las palabras de la nena, estaban emocionados hasta las lágrimas.
~
La verdad de todo este asunto era que la verdadera madre de Alegra no era orta que la hermana de Rocio, Eugenia. Esta misma, junto a su novio, querían tener un hijo, y lo concibieron con alegría, pero durante el embarazo, el chico, Juan Manuel, tuvo unas cuantas complicaciones, lo despidieron del trabajo, un amigo lo estafó y demás cosas, que hicieron que se vuelva una persona sumamente estresada, que la única forma que encontraba para desquitarse era la violencia verbal hacia su futuro hijo, que aún no había nacido. Eugenia sufría por ello, su pareja le decía que ella tenía que salir a buscar trabajo igual que él, pero en su situación le era imposible; y de todos modos, aguantaba los maltratos.
El embarazo progresaba de manera estupenda, pero no podía decirse lo mismo del amor de Juan Manuel hacia Eugenia. A una semana de dar a luz, el chico se marchó a España, le había surgido una oportunidad laboral que no desperdiciaría jamás. El hecho de que su novia no pudiese viajar debido a su estado, no le importó, él se fue, dejándole la dirección de la que sería su casa allá lejos, anotada en un papel, mientras ella estaba en el hospital haciendose uno de los últimos chequeos.
Y los siguientes días fueron duros, porque al no tener ninguna compañía, Eugenia se fue con su madre, quien la veía sufrir todas las ncohes, sin poder hacer nada. La mujer mayor, estaba postrada a una silla de ruedas, debido a un accidente laboral. `
El día del parto llegó, todo ocurrió rápidamente. La rubia, una vez que se encontraba estable, se marchó sin llevarse nada consigo, ni siquiera a su pequeña hija. Las enfermeras contaron que la paciente a toda persona que la atendía le pedía algo.
Y en total, suplicó que su hija se llame Alegra, porque era la única alegría de su vida. Pidió que la llevasen a un hogar de niños donde le aseguren cuidado; y por último, pidió que entregaran dos cartas. La primera iba con la bebé, para que le dieran al responsable del lugar donde la niña se quedaría; y la segunda carta iba dirigida a su madre.
Pasados apenas unos cuatro dias, el hospital pudo localizar a la madre de Eugenia. Le entregaron la carta y dudaron de decirle todo lo que había sucedido, debido a como se la notaba. Por eso mismo, le preguntaron si existía en la familia algún otro pariente. La señora mayor, preocupada, cuestionó qué era lo que sucedía. Y ante esta pregunta, decidieron simplemente asegurarle que en unos dias volverían a contactarse. El sobre que le entregaron, tenía dentro dos cartas. Una para la abuela de la nena, y la otra para la tía. Rocio, apenas se enteró de que su hermana no estaba, y que había dejado algo para ella, fue a la casa de su madre, a recibir esto mismo.
"Esta no es la manera, ni la circunstancia que me gustaría hacer esto. En realidad, casi ni quisiera hacerlo si fuese de otra forma, pero es la vida que me tocó, y no puedo volver el tiempo atras. Vos mejor que nadie sabías los problemas que tenía con JuanMa, y él, a pesar de todo, es el amor de mi vida, en si, él es mi vida, y no puedo dejarlo ir, tampoco quiero. Me parte el alma tener que dejar a lindura que llegó al mundo recientemente, pero no puedo viajar con un bebé tan chiquito, y a Juan Manuel lo necesito YA conmigo. Estoy completamente segura que no me vas a entender, que aunque te diga que es el hombre que amo, no cabrá en tu cabeza que abandone a mi hija como una opción, pero es una decision más que tomada, y si estás leyendo esto, es porque ya estoy en España, con mi hombre, intentando vivir. Lo único que puedo pedirte, porque sé que no harías nada por mí debido a lo que hice, es que busques a la nena, les pedí que la lleven a un hogar de niños, no me acuerdo si me dijeron qué harían. Vos buscala, criala, y hacela feliz. Cuando sea grande, si me quiere ver, contactame, sabes perfectamente cómo hacerlo. Hago esto (entregartela a vos) porque conozco todas las ganas que tenes de tener un hijo, y debido a tu incapacidad, y a mi imposiblidad de hacerla feliz, quiero que sea tu hija. No me perdones, odiame y puteame si queres. Pero cuida a, la que ahora es, tu hija. Eugenia"
Tras esta carta, tardaron cinco largos años en encontrar a la niña, debido a que el primero horfanato al que la llevaron había cerrado y la trasladaron a otro, y luego a otro, y así, en todo ese tiempo pasó por mas de diez lugares diferentes.
Y finalmente cuando la encontraron, Rocio no hizo más que llorar de felicidad y angustia. Estaba feliz, pues después de tanto, por fin había encontrado a su sobrina, que adoptaría como hija en algunos días. Y también estaba triste, la pequeña era la viva imágen de su madre biológica, cómo iba a hacer para mirarla y no recordar lo que su hermana hizo tan descaradamente.
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-allá, en el hogad, tuvimos mutas senios supentes, peo ean mas buenas que las otas, tonces nosotos queiamos que se queden, y no se fuedon -contó Alegra, rompiendo el silencio. Estaban los tres acostados en la cama, Pablo y Rocio a cada uno de los lados de ella
-y eso? -preguntó la de ojos mieles sin entender
-yo pefiedo a mis papis supentes, no quiedo a nadie más -los abrazó fuerte, y nuevamente, el morocho y la rubia mayor se emocionaron hasta las lágrimas.
Era loco pensar que una nena de tan solo cinco años de edad, al decir simples palabras como "yo quiero mas a mis padres suplentes", pueda hacer tan felices a dos personas adultas. Pero esa era la mágia de la vida, hasta las acciones más sencillas pueden lograr que se produzca una alegría inmensa en la gente.
Padres suplentes o biológicos, a ellos tres no les importaba, eran una familia y nada lo iba a cambiar; se habían creado lazos que los unían de por vida, inrrompibles, lazos de amor entre un padre, una madre y una hija. ♥
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