De a dos
-por qué esa carita? -Nicolás se acercó a ella. Se encontraban en el camarín, terminándose de cambiar luego de una larga jornada de grabaciones en los estudios Pampa -no me digas nada, ya sé... te preocupa cómo vamos a irnos -ella asintió -como vinimos -dijo suave, y ella bajó la vista -Ro -puso una mano en su mentón y lo levantó lentamente -las fotos ya salieron, y ahora el mundo lo sabe -ella iba a hablar pero él la interrumpió -a menos que quieras negar todo -reía entre dientes
-te quiero mucho y no me arrepiento de que lo sepan todos -negó y unió sus labios dulcemente, con una sonrisa escurrida entre ellos
Salieron de allí y fueron al estacionamiento. Subieron al automóvil de él y se encaminaron hacia la salida, donde algunas fans los frenaron; firmaron autógrafos y se sacaron fotos tranquilos, ya habían sido descubiertos, y por nada querían negarlo. La felicidad nunca tendría que ser negada, eso debería ser considerado ilegal.
~
-Ro -ella estaba parada, con la pava en la mano, caminando hacia la mesa donde estaba sentado el rubio -tenés ganas de este finde largo pasarlo conmigo en unas cabañas que tiene mi tía? -Rocio lo miró completamente atónita -si no tenes ganas decime, pero no me mirés así -ella negó con la cabeza
-no, no es eso -tomó un sorbo -simplemente me sorprendiste -Nicolás la miraba expectante -me encantaría pasar todo el finde con vos -sonrió
-bueno, entonces preparate un bolsito con ropa de la que tenés acá, que nos vamos hoy -dijo él muy alegre
-ahora nos vamos? -se sentó
-no, en un rato -asintió
-vas a poder? no estas muy cansado? eso sería muy peligroso, y yo no quiero que te pase nada -entrelazó sus dedos por arriba de la mesa
-ay, cómo se preocupa ella por mí -el ojiverde besó su mano, sonriente
-hagamos una cosa -dejó el mate sobre la mesa -dormimos un rato ahora, después cenamos viendo el capitulo y de ahí nos vamos, querés? -sonrió espléndida
-me encanta la idea -.
Las 22:30 marcaba el reloj de la habitación de Nicolás. Él se despertó lentamente, intentando no moverse mucho para no despertar a su novia, quien todavía estaba dormida sobre su pecho. La miraba y simplemente sonreía; le hacía muy feliz verla dormir tan pacíficamente estando a su lado, tan feliz que lo creía irreal.
La rubia comenzó a moverse, abriendo suavemente los ojos. Sin estar consiente del todo, clavó su vista en aquellos ojos verdes que la enamoraban cada día mas, y sonrió contenta.
-cómo dormiste? -preguntó él
-hermosamente bien -bostezó
-seguis con sueño? -rió entre dientes
-fiaca -mostró sus dientes juguetona -voy a cocinar -se levantó con pereza -qué querés comer? -a todo esto, se encontraban en la casa del rapado, donde ya hacía unos días habían empezado a convivir
-a vos te quiero comer -le tomó la mano y la volvió a tirar sobre la cama -a besos -comenzó a besarle toda la cara, gracioso
-dale Nico -decía como podía -tenemos que comer y después irnos -él frenó
-bueno, pero dame un beso más, antes -ella se acercó hasta el punto de rozar sus narices tiernamente. Sus miradas estaban conectadas, se demostraban todo con un simple contacto. El rubio terminó con la distancia que los separaba y unió finalmente sus labios de la forma mas dulce que se pudiera imaginar. Rocio jugaba con el pelo corto de él, mientra éste le acariciaba la cintura delicadamente -vamos que te ayudo a cocinar -se levantaron juntos y caminaron tomados de la mano hacia la cocina.
~
Sonaba "Llega en forma de amor" en el estéreo del auto. El viaje había comenzado ya, ambos con expectativas muy buenas. Esos días juntos significaban una confirmación mas importante que cualquier otra anterior.
-estás nostálgico que nos escuchas hasta en el auto? -preguntó ella, divertida
-en realidad me gusta escucharte a vos -sus mejillas enrojecieron -ay, se pone colorada mi Muni -dijo en tono bromista
-basta tonto -reía entre dientes. Y luego hubo silencio por unos largos segundos
-ya sé que te incomodan, pero salimos lindos en la revista -.
-y decime, cuándo vos no salis lindo? -él tenía "eso" de poder cambiarle el ánimo y sacarle una sonrisa en cualquier momento
-ahora el que se pone colorado soy yo -las risas eran de ambos
-lo que me preocupa es que... no sé qué va a decir Coco. Yo con él terminé hace un tiempo largo, pero en la nota dicen que nosotros salimos desde enero mas o menos, y eso sí que es mentira. En enero yo estaba con él. No quiero que piense cualquier cosa de mí -bajó la vista y se apoyó suavemente en la ventanilla
-siempre te preocupas tanto por los demás? -estaban en un semáforo, entonces Nicolás aprovechó para acariciarle suavemente el rostro
-es como me sale -hizo una sonrisa de lado, desganada
-escuchame... -aceleró -tu ex no puede pensar nada malo de vos, porque ya en ese tiempo le aclaraste las cosas, o quizás no hizo falta, porque en una pareja lo principal es la confianza. Teniéndote de novia unos meses sabe cómo son los medios, que inventan muchas cosas. No te preocupes mi amor -ella colocó su propia mano sobre la de él, que estaba apoyada en la palanca de cambio
-gracias por esto y por todo -cuidadosamente le besó la mejilla -volviendo al tema original -se sentó bien en el asiento -lo que realmente no tengo ni idea, es lo que va a decir Lali. Ella sospechaba y me codeaba siempre, pero nunca le dije nada -en ese momento él la interrumpió
-Lali ya sabe -.
-cómo? -cuestionó sorprendida
-bueno, yo soy medio bruto, entonces le pedí que me ayudara a ser mas tierno y así poder conquistarte -rió ante esa última frase
-enserio? -habló con su tono aniñado -ay, sos un dulce! -su sonrisa, esta vez era mas espléndida que antes -aunque te digo que tu lado bruto me atrae tanto como todo vos -.
La conversación siguió de ese modo, hablándose de muchos y variados temas.
Pasados unas cuantas horas, llegaron por fin a las cabañas de la tía de Nicolás, en Sierra la Ventana. Lo primero que hicieron al entrar, luego de besarse mucho, fue dejar los bolsos en la habitación y acostarse a dormir. Ambos estaban cansados por el viaje, porque a pesar de que el rubio le decía a ella que duerma, Rocío no lo hacía, ella quería hacerle compañía.
-arriba dormilona –Nicolás llegaba a la habitación con una bandeja con el desayuno
-hola –dijo ella tierna –eso es para mí? –señaló lo que él tenía en la mano
-para los dos –sonrió
-pero no te hubieras molestado Puki –se sentó, desperezándose
-me encanta cuando me decís así –colocó la bandeja sobre la cama y también se sentó. Ella simplemente sonrió
-hoy que vamos a hacer? –cuestionó mientras mordía una tostada. Nico rió
-mi tía tiene unos cuatriciclos, que son de mis primos, en su casa. Si querés los voy a buscar y paseamos un rato –tomó un sorbo
-esta bien -.
-bueno, yo voy a llamarla para preguntarle mientras vos te cambias –se levantó de donde estaba, le dio un cálido beso en los labios y se marchó de la habitación.
~
-estuviste gracioso eh! –dijo irónica, al poner un pie nuevamente en la cabaña
-te enojaste Ro? –él la tomó delicadamente de la cintura y la atrajo hacia su cuerpo
-te dije que me iba a caer, aceleraste y me caí –lo miró mal
-pero te reíste –sonrió
-porque me hiciste cosquillas en el barro-.
-pero igual, te reíste, y mucho –Nicolás acercaba cada vez más su rostro al de ella
-porque sos un tonto –hablaba con la boca casi cerrada, evitando mirarlo
-un tonto que te encanta -.
-callate –ahora sí lo miró
-callame –le dijo, provocador
-por qué? –ella también lo hacía con esa misma intención
-porque si sigo hablando no te vas a poder resistir -sus ojos transmitían algo mas fuerte que amor
-y quién dijo que yo me quiero resistir? -Nicolás enarcó una ceja, y acto seguido sus labios ya estaban unidos. El rubio la aferraba mas a su cuerpo, ubicando sus brazos alrededor de la pequeña cintura de ella. Caminando mientras seguían besándose, cayeron sobre el sofá que allí había. Rocio cruzó sus brazos por el cuello de él, sin separarse aunque sea un centímetro, le gustaba sentirlo tan cerca
-mm... mi tía nos invitó a cenar -dijo entre besos
-qué? -la rubia se separó rápidamente
-cuando le devolví la llave del cuatri me dijo, tengo que confirmarle -intentó volver a juntar sus bocas, pero ella lo esquivó
-tengo que ir a bañarme -el nerviosismo la invandió
-querés que ahorremos agua? -nuevamente enarcó una ceja. Rocio le dio un suave golpe sobre el pecho
-andá a llamar a tu tía mejor, y decile que en un rato estamos ahí -sonrió y se fue directamente hacia la habitación.
~
-por qué te pusiste tan nerviosa? -preguntó riendo él
Recién habían llegado de la cena con su tía. Todo salió de maravilla. María, la hermana de la madre de Nicolás, quedó encantada con la dulzura y paz que transmitía Rocío. Casualmente estaba uno de los primos de él en la casa también, que no tardó mucho en bromearlo por su nueva relación, queriendo el rapado también "meterse bajo la tierra".
-porque sí! -se quitó sus zapatos
-que buena explicación -rió entre dientes
-esta fue la primera presentación oficial a tu familia que tuve, imposible no ponerme así -puso la cafetera a calentar y luego se sentó en una silla
-yo almuerzo en la casa de tus viejos todos los domingos y no me pongo nervioso -acotó sentándose a su lado
-pero vos sos hombre -trató de justificarse
-para los hombres es diferentes. Tenemos la mirada del padre de "me estas robando a mi nena" -.
-mi papá no es así -negó
-es copado, pero igual tiene esa mirada -se levantó y preparó los cafés
-bueno. De todos modos tenía razones para ponerme nerviosa, y vos que no parabas de darme motivos para estar colorada -reprochó juguetona
-qué? ahora no le puedo decir a mi tía que estoy enamorado? que soy el hombre mas afortunado? que tengo la novia mas linda y tierna? y que además está re buena? -con ese último comentario, ambos rieron
-sos hermoso Puki -se puso de pié, dio unos pasos y se sentó sobre el regazo de él, quien se había vuelto a sentar hacía unos segundos
-vos sos hermosa Muni -colocó una de sus manos sobre la mejilla izquierda de ella
-te amo -los ojos mieles de Rocio estaban clavados en los verdes de Nicolás. Era la primera vez que expresaba sus sentimientos con esa frase, e indudablemente causó una felicidad indescriptible en el rubio
-yo también -finalmente se besaron, lenta y dulcemente. Sin apuros para nada, disfrutando del contacto suave que transmitía tanto
-vamos a dormir? tengo noni -habló aniñadamente, causando otra sonrisa en él
~
Luego de dormir toda la noche abrazados, dándose calor mutuamente, llegó el nuevo día. Pasaron el desayuno y el almuerzo entre mimos y charlas entretenidas. Para ese día no había ningún plan en particular, ya se les ocurriría qué hacer.
Mientras tanto estaban en el sofá, viendo la televisión, acurrucados muy tiernamente.
-mi primo me prestó la Play, jugás conmigo? -cuestionó Nicolás repentinamente
-yo no me llevo muy bien con eso -se levantó -mejor me voy a dormir una siestita mientras vos te divertís, así no te hago tardar cinco años en terminar un partido -le dio un corto beso sobre los labios y se dirigió hacia la habitación
Se quitó el buso que tenía puesto, que era de su novio. Se había vestido con él porque estaba sobre la cama a la mañana, y como le encantaba el aroma del rubio, quiso tenerlo todo el tiempo con ella, para así sentirlo más.
Se recostó en la cama, abrigándose hasta taparse la cara y se dejó atrapar por el sueño en pocos instantes.
Pasados apenas quince minutos sintió como alguien se metía bajo las frazadas y la abrazaba por la espalda.
-no ibas a jugar a la Play? -preguntó en voz baja, sin abrir los ojos
-pero teniéndote a vos acá, acostadita y toda sumisa, no iba a perder la oportunidad de mimarte un rato mas -Nicolás le hablo al oído, en un tono suave
-pero si querés andá a jugar, no me molesta -dijo un poco mas despierta
-en realidad, lo que yo quiero es besarte -la rubia sonrió y se dio vuelta, pegando su frente a la de él
-y yo quiero que me beses -no hizo falta más, el rapado capturó los labios de su novia con ternura.
Se besaron unos cuantos minutos, acompañados de caricias cálidas y cuidadosas. Él la miró al finalizar el beso, y se quedó prendido en sus ojos, cautivado y enamorado. Ese amor había nacido entre escena y escena. Mientras Lucas y Brenda se peleaban, se reconciliaban y volvían a pelearse, en ellos comenzaba a florecer un dulce amor, tal como la novela lo indicaba.
Su primera demostración de amor para con el otro fue una vez que estaban practicando en el camarin de Nicolás. Con muchas cosas desordenadas en el suelo, Rocio se cayó y quedó arriba de él, a pocos centímetros de que sus caras rozaran. Esa conexión a través de sus ojos fue tan fuerte, que como si fueran un imán, sus labios se unieron de forma instantánea y sin rodeos.
Luego de eso, todo ocurrió muy extraño. Pasaban más tiempo juntos, se reunían en cualquiera de ambas casas y practicaban, fundamentalmente las escenas de besos, donde se notaba que no eran sus personajes, sino ellos mismos. Y todo quedó formalizado una vez que Nicolás se lo propuso. Rocio estaba ya ansiosa por que él se animara, ella quería que estuvieran juntos, pero pensaba que si el rubio todavía no se lo decía, era porque simplemente se trataba de un juego. Qué equivocada que estaba.
Después de una hora, se levantaron y decidieron salir a dar una vuelta. Nicolás le había contado, que cerca de allí había un pequeño lago con mucho espacio verde para sentarse. Rocío, con la cámara en mano, le dijo encantada que quería ir. Él no se negó. Ella era su princesa, y le iba a cumplir todos sus deseos.
-Ro, hoy la cena la preparo yo -informó Nicolás
-no te hagas drama. A mi no me molesta cocinar -sonrió. Acababan de volver a la cabaña. Ella se estaba preparando las cosas para bañarse, mientras que él la observaba calmadamente
-no es ningún drama para mí. Quiero agasajarte esta noche, para que veas que sos de lo mas importante para mi -se sentó en la cama
-eso lo veo todos los días. Me haces sentir amada siempre, no es necesaria una cena para eso -se sentó sobre sus piernas
-complaceme esta vez, puede ser? -juntó sus frentes
-como quieras Puki -.
-te amo Muni -le dio un suave beso, con sus ojos cerrados y los sentimientos a flor de piel
~
-estuvo muy rica la comida -luego de cenar, se encontraban sentados en el sofá, ella sentada sobre él, besándose lenta y delicadamente -pero no tanto como tus besos -Rocio estaba fascinada con aquel contacto dulce. Luego de ese comentario, Nicolás comenzó a besarle el cuello
-y que te bese el cuello te gusta? -preguntó en un tono bajo y más provocador
-mmm -musitó -me encanta -.
-no crees que hace un poco de calor acá? -después de unos cuantos segundos, se besaban los labios nuevamente
-me permitís? -le habló al oído sensual, colocando sus suaves manos en el primer botón de la camisa del rubio, y bajo el automático consentimiento de él, empezó a desprender, uno a uno, todos los botones, acariciando aquel trabajado torso desnudo a su paso
Continuaron así, besándose y aumentando la temperatura del aire que los rodeaba, manteniendo el contacto mutuo sin restricción alguna. Ninguna prenda más había caído, y en el momento en que Rocio dirigió las manos de Nicolás a su espalda, para que baje el cierre del vestido, él se detuvo.
-estás segura? -le preguntó, preocupándose por el hecho de que ella estuviera haciendo algo que no quería
-muy -le dio un corto beso -quiero hacer el amor con vos Nico -le dejó en claro mirándolo fijamente a los ojos, para que viera que no mentía
Y luego de esa aclaración no hizo falta más. Lo que vestía la rubia desapareció en un instante, y momentos después, ya se encontraban en la habitación, acostados besándose con amor y pasión.
Nuevamente el rubio le preguntó si estaba todo bien, pero esta vez con la mirada. Ella contestó con una sonrisa y una conexión entre sus labios indescriptible.
Las prendas dejaron de existir en segundos. Ellos se sumergían en un mundo romántico y pasional como nunca antes. Hacían el amor juntos por primera vez, se sentían seguros de ese paso que estaban dando, ya no les importaban los medios ni lo que podrían llegar a decir. Eran íntegramente felices cuando se tenían en uno al otro, y eso nada ni nadie lo iba a cambiar.
~
Rocio se despertó temprano en la mañana, miró a su lado y sonrió al recordar lo sucedido en la noche anterior. Lo amaba, no había duda. Nicolás era la persona que andaba necesitando desde hacía mucho tiempo. Su última relación no había sido de las mejores, es más, la consideraba casi "falsa"; había retomado aquel noviazgo con Coco, para olvidar a otro ex, uno al que amó mucho, pero por errores de ambos, tuvo que terminar. No se arrepentía de esa relación con el morocho, pero no quería tenerla en la mente. Si bien había sido muy buena, las vueltas de la vida ahora hacían que ella esté con ese rubio que le robaba mil sonrisas y en eso mismo era en lo que quería mantener ocupada su cabeza, siendo feliz.
Lo vio dormido tan tranquilo, que no pudo resistirse. Tomó su cámara y comenzó a sacarle fotos, de diferentes ángulos y posiciones, admirando la belleza que tenía delante de sus ojos.
En una foto, notó que Nicolás tenía un ojo entreabierto, entonces lo miró. Éste le sonreía pacífico, aún con la mirada dormida. La invitó a acostarse al lado suyo con un gesto, y ella, sin pensarlo dos veces, lo hizo.
-te desperté yo? -preguntó apoyando su cara en el pecho descubierto de él. Estaba tapado solamente hasta la cintura
-en realidad me desperté porque no te sentí -volvió a sonreír -es muy entretenido sacarme fotos? -cuestionó divertido
-ni te imaginas. Sos tan lindo que me fue inevitable no hacerlo. Estabas tan tierno dormidito -ella mostró sus dientes, alegre
-yo quiero una foto con vos -.
-una sola? -rió
Hacían caras raras, sonreían, hasta se besaban. Esas fotografías eran muy variadas, pero tenían un tinte alegre, positivo, feliz. Estaban viviendo el mejor momento de la relación. No querían pensar en el futuro, si bien ya lo estaban construyendo con el hecho de vivir juntos, ellos disfrutaban en día a día con todo lo que el mundo les deparaba en su destino.
~
El reloj del auto marcaba las 15:30. Ya estaban regresando a su departamento. Habían disfrutado ese maravilloso fin de semana de la mejor manera posible: juntos.
-Quiero invitarte a conocer,
la vida que imagine,
donde no existe el dolor,
y cabe un río de amor -comenzó a cantar Nicolás en el medio del viaje
-Si me ayudas a aprender a mirar,
yo te prometo enseñarte a soñar,
quisiera mostrarte el corazón que buscas,
vení conmigo -Rocio la continuó gustosa, muy sonriente
-Quiero invitarte a respirar,
un aire de libertad,
vivamos esta ilusión,
toda la vida de a dos -al cantar esa frase, la resaltó, mirando a la rubia, muy cuidadosamente. Esa canción le encantaba, y una de sus mayores razones era porque mediante la letra, él le ofrecía su mundo, su vida a ella, para simplemente hacerla feliz.
-Sé que hay un cuento para compartir,
donde se escribe una historia feliz,
quisiera mostrarte lo que quiero decir,
vení conmigo.
-Para vos este amor,
si me das un mundo mejor,
todos mis sueños te doy,
te doy.
-Para vos este amor,
y yo escribo en tu corazón,
la letra de esta canción,
nuestra canción.
Finalizaron de cantar y rieron a carcajadas, tomándose de la mano. Las risas también eran su lenguaje. Se miraban, sonreían y se transmitían amor. Indirectamente con eso que cantaron hicieron un pacto: iban a hacer todo lo posible para tener una linda y feliz vida de a dos.
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