sábado, 28 de abril de 2012

Sin imaginar


Sin imaginar

Pablo Martinez y Rocio Igarzábal eran dos actores que habían estado juntos a mediados de 2008, pero su  relación era más una amistad que otra cosa, por eso solo fueron novios dos meses. Tal amistad era tan linda, que duraba hasta la actualidad.
La tira juvenil "Casi Ángeles" había terminado ya hacía tres años. Con la banda "Teenangels" también finalizada en el 2012, este 2013 se decidió hacer una gira nacional e internacional como cierre definitivo de todo ese ciclo.

El elenco se encontraba viajando a Neuquén, era el show número dieciocho de la gira. Pablo estaba sentado al lado de Rocio, mientras ella dormía. Era un viaje de sólo dos horas, pero la rubia había tenido una noche inquieta en su cabeza, entonses, estando en la altura, aprovechó a descansar.

-duerme tan perfecta -el morocho la miraba y se sentía tranquilo. Aquella chica de ojos mieles transmitía paz siempre, pero cuando dormía parecía un ángel, literalmente

El viaje concluyó, llegaron a destino, y luego de una hora en el aeropuerto junto a los fans y recogiendo sus pertenencias, fueron al hotel. Al llegar y terminar de acomodarse cada uno en su habitación correspondiente, cenaron todos juntos en el restaurant del establecimiento. 

-no me lo podes negar Pablo -él y Mariana se encontraban hablando en la habitación de ella
-te lo niego porque decis cualquiera -estaban discutiendo amablemente
-te escuché hoy -le comentó
-qué escuchaste? -.
-cuando decías que era perfecta -el morocho se calló por unos segundos
-siempre nos hablamos así con ella, nos conocemos hace mucho, la amistad es enorme -una respuesta algo descolocada
-amistad, claro -Lali revoleó la mirada
-qué querés decir? -.
-que te encanta Rocio, que te moris por ella, que te parte la cabeza -ahora lo miraba fijo
-qué? -la rubia entró en la habitación y se los quedó viendo
-eh.. pasa que.. -Pablo titubeó por unos instantes -ésta está tan enamorada que ve amor hasta donde no lo hay -negó con la cabeza
-pero yo si te amo -Mariana sonrió y el morocho abrió grnade los ojos -sos mi mejor amigo, por qué no amarte? -él suspiro y la otra chica volvió a girar la mirada -ah Lali, me dijo Peter que te extraña y que vayas a darle el beso de las buenas noches -rió -vos Pablito vení conmigo que necesito tu opinión de algo -le sonrió a la morocha y se fue con él tomados de la mano

En la habitación de Rocio, ella se encontraba en el baño, cambiándose mientras que él la esperaba sentado en la cama. En su cabeza daban vueltas las palabras que había dicho su amiga, estaba mareado, realemente no sabía qué tenía su mente, que decía su corazón, y menos sabía qué hacer.
-me ayudas con el cierre? -la rubia fue donde él, sacándolo de sus pensamientos. Pablo se paró, y le subió el cierre lentamente, acariciando su piel a su paso -te acordás que te dije que tengo el casamiento de una prima, y es elegante? este vestido es para eso -giró, quedando enfrentada a él, muy cerca -te gusta como me queda? -ahora hablaba mas pausadamente, mirándolo fijamente a los ojos, esos que penetraban en su ser muy profundamente 
-vos me gustas -colocó despacio una de sus manos en el rostro de ella, acercándola. Actuaba sin pensar, haciéndole caso a lo que sentía

Ahora se besaban. Rocio lo tomó de la cintura, mientras él tenía su rostro. Sus labios jugaban a tocarse de una forma que sólo ellos podían entender. La lengua de Pablo fue introduciéndose en la boca de ella, para agregarle al beso aún más pasión. Ambos disfrutaban de aquel contacto, hacía cinco años apróximadamente que no se besaban, y volver a hacerlo les hacía sentir bien. Ese acto era mas hermoso de lo que recordaban.

-me voy a cambiar, te quedas acá conmigo? -todavía abrazados, lo miró tierna. El morocho asintió y ella desapareció nuevamente por la puerta del baño

Unos minutos después, al salir de allí dentro, Rocio se encontró con un Pablo en camiseta, se había sacado el buzo, y al ser su  remera un poco transparente, se traslucía su torso marcado. Ella sonrió y se sentó al lado de él.

-me haces masajes en los hombros por favor? -el ojiverde también sonrió y se colocó detrás de ella

La rubia llevaba puesto una camisita que usaba de piyama. Se desabrochó los primeros botones y bajó la tela de la parte de la espalda, quedando ésta al descubierto. Pablo comenzó con los masajes, suaves y tiernos. Rocio cerró los ojos ante aquella acción. Que la toque de esa forma, le hacía saber que nadie más en el mundo iba a conocer cómo hacer cada cosa para que ella se sintiera así de bien.

Seguido de esto, él comenzó a besar la piel sin vestir de ella, también con los ojos cerrados. Poco a poco fue subiendo y llegó a su cuello, para luego darla vuelta y volver a besarla en los labios, esta vez mas dulcemente.
El reloj marcaba las dos de la mañana cuando ellos ya estaban acostados, abrazados y dormidos plácidamente. A continuación de esos besos se habían mimado y acariciado un rato más, hasta caer cansados casi al mismo tiempo.

-hola -habló dulce ella a las nueve de la mañana. Luego de darle un beso para despertarlo, se sentó a su lado con la bandeja que contenía el desayuno, en sus piernas, esperando a que se despavile bien
-pensé que había soñado, pero veo que lo de anoche fue realidad -se sentó y simplemente la miró
-la realidad más linda -puso la bandeja en medio de los dos
-y si llego a estar en sueños, por favor no me despiertes, quiero pensar que sos mía aunque sea un rato más -estiró su brazo para tocarle la mejilla delicadamente
-qué hago para que me creas que esto es verdad? -tomó la mano de él entre las suyas
-besame, besame mucho hasta que me quede sin aire para respirar -Rocio, gustosa, se acercó y unió sus labios 

Desayunaron tranquilos entre risas, besos y sonrisas

-habrá que decirle a Lali que tenía razón -rió ella entre dientes
-por qué? -la miró
-porque hace una semana hablamos y bueno, me dijo que notaba cómo yo te miraba, que me brillaban los ojitos al mencionarte, en otras palabras se dio cuenta de que me pasaban cosas con vos -entrelazó sus dedos
-sí, parece que el personaje de Mar, intuición, le calsa bárbaro -esta vez rieron juntos

Sin imaginar lo que podía suceder, ellos se animaron a jugársela. Quizás, si el amor no era correspondido, esa amistad se hubiera roto, pero una vez ya pasaron por esta situación, y supieron sobrellevarla. Ninguno de los dos se imaginaba nada, se estaban sumergiendo en una nueva etapa, una de cambios y vueltas, una etapa donde lo principal iba a ser estar juntos y salir adelante con esa nueva relación que prometía un amor infinito.

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