miércoles, 4 de mayo de 2011

Por Qué?

Por que?

-ey, no querés que te acompañe yo mejor? Así dejamos a estos dos solos?
-no, gracias Euge, quiero hablar de una cosa con Lali, sobre Valentina, viste que ella es re amiga de mi hermana, necesito que me ayude en algo –le dio un suave beso en los labios –suponele que en dos horas estoy por acá, el pueblo queda lejos y la camioneta no anda muy bien
-esta bien Nico, si vos decís –se resigno –te espero –le sonrió como pudo e ingreso a la cabaña
-pasa algo? –pregunto el que allí dentro estaba, viendo la cara de la rubia
-no, nada Peter, no te hagas problema –hizo una media sonrisa y se recostó en la cama
-te sentís bien? –se lo notaba algo preocupado
-si, si, todo bien –cerro los ojos, intentando que nada de lo que sabia, se le venga a la mente

Paso un rato largo, Eugenia estaba dormida, y Juan Pedro disperso en sus cosas. Nicolás y Mariana no regresaban aun, y eso era debido a que el medio en el cual habían ido hasta el almacén más cercano, se descompuso en el camino y no sabían como repararlo; pero claro, esto no lo tenían en cuenta el rapado y la rubia, ya que, para desgracia de todos, en ese lugar no hallaban nada de señal telefónica.

Raro. Mientras mucha paz inundaba el pequeño sitio donde estaban, la bella chica hablaba dormida, se preguntaba por qué, por qué justo a ella le ocurría eso, por qué con él y no con su novio, simplemente por qué. Peter estaba atento, no quería despertarla, ya que indudablemente, en su interior se había despertado la curiosidad.

Inesperadamente para él, Eugenia comenzó a inquietarse demasiado. Parecía agitada, como sin aire. Apresurado se acerco al lado e ella y le empezó a hacer suaves caricias para que lograra tranquilizarse, cosa que no ocurría, y por lo tanto decidió despertarla. Delicadamente pronunciaba su nombre, repetidas veces, hasta que abrió, muy lento, sus ojos. Lo miro atenta y le sonrió como pudo.

El vaso de agua del que minutos antes estaba tomando, se lo acerco a ella para que pudiera volver a la “normalidad”, además de respirando con profundidad. Segundos, largos segundos pasaron con absoluto silencio en la habitación, silencio que escondía varias inquietudes, de ambas partes. Ella sabia que era normal en si misma decir cosas inconscientemente, y por eso se preguntaba si Peter había escuchado algo, y si así era, mas precisamente qué había escuchado. Mientras tanto, él quería saber por qué estaba así, qué era lo que había soñado para ponerse de tal manera, y qué era todo eso que dijo anteriormente.

Y esa paz se vio interrumpida cuando ella se atrevió a hablar. La situación ya se estaba volviendo muy incomoda para ambos, y si misma no la soportaba mas. Volvió a respirar hondo, analizo todo y rompió el silencio.

-gracias –mínimo, pero a partir de ahí, esperaba que puedan entablar una conversación no muy comprometedora para ella
-no, de nada –le sonrió muy tierno, cosa que a Eugenia no le favorecía –me querés contar que paso? –delicadeza era una cualidad que lo caracterizaba totalmente a Juan Pedro
-preferiría que no –evadir el tema no se le iba a ser fácil
-pero Euge, me preocupa –se sincero –te acostaste con mala cara, hablaste mientras dormías, te alteraste, es algo preocupante todo eso –le acaricio la mejilla, ella se separo automáticamente
-no me hagas esto –sus ojos estaban ya cristalinos
-que te hago yo? –pregunto él, en el mismo estado
-…- inhalo, exhalo –tuve un mal sueño, tengo un mal presentimiento –no mentía, pero tampoco decía toda la verdad
-ey, rubia, explayate, no me confundas mas de lo que ya estoy –ella se encontraba sentada en la cama, y él delante suyo pero en el piso, teniendo una de sus manos, y la otra en su cara
-siento que algo va a cambiar mi amistad con Lali, y no quiero que sea por eso que estoy pensando –la vista gacha, imposible cambiársela
-que es eso que pensás? –no preguntaba de curioso, sino para entender mejor
-como te explico sin que me entiendas? –pensamiento hablado, error
-explicame para que te entienda bonita –y esa ultima palabra descoloco el mundo de ambos. El de ella, porque si era por si, hacia algo que no debía; el de él porque noto que le gusto e incomodo a la chica
-yo salgo con Nicolás no? –Peter asintió –suponete que no –no logro continuar
-ponele –acoto
-bueno, hay un chico que a Mariana le gusta, pero yo siento cosas por él desde antes, ella no sabia, pero como que este mismo chico me vuelve loca y me da bolilla a mi, entendés? –la historia era algo así
-por ahora si –se sentó a su lado
-bueno, y si yo llego a avanzar, Lali me hace la cruz, entendés? –las primeras lagrimas le caían
-no llores –la abrazó, rodeándola completamente con sus brazos –tranquila –le acariciaba el pelo, para por lo menos, lograr que se calme un poco
-no puedo no llorar, ella esta re enganchada con vos –automáticamente al darse cuenta lo que había dicho se arrojo en la cama, tapándose la cara
-conmigo dijiste? –Juan Pedro estaba atónito
-soy una tonta, soy una tonta –repetía
-Euge, podes mirarme a la cara y decirme lo que acabas de decir por favor? –le pidió amablemente, y ella, con todo el rostro rojo e inundado en llanto, lo miro apenas –por favor –volvió a pedir
-pero es cualquiera –se sentó con la vista baja
-vos estas enganchada conmigo? –el tono que uso no fue precisamente de sorpresa, sino como para confirmar algo
-Peter… -él le tomo la cara con sus manos
-decime bonita, vos si estas enganchada conmigo? –y ese “si” que le agrego al cuestionamiento, efectivamente era para afirmar
-ya lo sabes –lentamente iban acercándose
-yo le dije a Mariana que ella y yo éramos solo amigos, y creo que por eso quiso irse al pueblo con su mejor amigo, con Nico –le levanto la barbilla, para que lo vea directo a los ojos
-y con eso que? –ahora era ella quien lo entendía
-que a mi también me volves loco –a solo unos pocos centímetro se encontraban sus labios
-pero Nico… -sus ojos no estaban específicamente mirando los del otro
-sh… dejate llevar –y habiendo dicho eso, nada mas se dijo

Sus bocas se juntaban, tal y como en los sueños de ambos ocurría, con la diferencia de que ahora era real. Se estaban besando de verdad, con sentimiento, aquel que guardaban desde hacia ya tiempo. Eugenia salía con Nicolás, pero siempre había sentido cosas por Juan Pedro, y cuando, meses mas tarde, se había decidido a dar punto final a su relación con el rubio pelilargo, y encarar la situación, apareció Mariana, quien se enamoro perdidamente del rapado, e inhabilitó la idea de la rubia.

Cuando Peter conoció a Eugenia, algo le atrajo instantáneamente. Quizás su forma de mostrarse con los demás, su desenvoltura en cualquier situación, la manera en que desfilaba al caminar, como bailaba, o quizás fue su rostro angelical, pero pícaro, dulce y tentador, una combinación exquisita. Pero al enterarse que era a novia de un amigo, todas las ilusiones se le apagaron, aunque siempre que podía y ella le daba alguna señal indirecta de aprobación, la halagaba, se tiraban onda mutuamente.

El beso que estaban formando descargaba y mostraba todas esas ganas que tenían acumuladas. Lentamente fueron recostándose sobre la cama. Sabían que nada iba a suceder, no podía. En cualquier momento volverían los otros dos y seria mejor que vieran todo normal.

Se separaron apenas, se miraron y sonrieron. Era increíble e indescriptible esa sensación que tenían dentro. Por fin, luego de mucho tiempo de espera, eran medianamente felices, habían cumplido una asignatura pendiente que tenían los dos. No sabían, ni siquiera pensaban en como iba a continuar todo, es mas, tampoco les importaba totalmente.

-mmm… -fin del beso. Mucho placer –que lindo sos –le dio otro pequeño beso
-vos también –jugaba con su mano y su pelo
-que va a pasar con Nicolás? –unos cuantos minutos de ensueños estaba bien, pero había que volver a la realidad
-vos que querés hacer? –esa era la verdadera cuestión
-al que quiero es a vos –le dejo en claro
-pero? –siempre había un pero
-me da cosa el rubio –se sinceró
-entonces? –gran pregunta

¿Por qué se me ocurrió  quererte?
¿ Por qué tuve que conocerte?
Quisiera ser como la luz y desaparecerme.
¿Por qué el amor es incurable?
¿Por qué el dolor es indomable?
Es imposible olvidarte, no se por qué.

-disfrutamos el momento y después nos fijamos? –propuso la rubia
-como vos quieras –sonrió y la beso, tan efusivamente como antes

Por otra parte, Nicolás y Mariana decidieron quedarse allí, y esperar al día siguiente para ver si arrancaba la camioneta. Por casualidad encontraron un lugar con señal telefónica, entonces aprovecharon para llamar a sus  parejas por teléfono.

-hola! –saludo con entusiasmo la morocha
-Marian? –pregunto desentendida Eugenia
-si, soy yo. Queríamos avisarles que la cosa esta se descompuso y que vamos a tener que dormir acá. Mañana bien temprano estamos por ahí, no se preocupen –en ese momento la petiza escucho una risa por parte de su amiga –pasa algo que te reís?
-no, nada –intentaba aguantarse las carcajadas – es que estaba revisando las fotos de mi celular y todavía tengo las de aquella vez que me lo secuestraste y te sacaste muchísimas fotos en el espejo de mi casa, nada mas –completamente mentira, eso no era verdad. Peter le besaba el cuello y ella inventaba excusas
-enserio? Después las quiero ver, si es que no las borras –Mariana ingenua y confiada –me tengo que ir que se me acaba el crédito, mañana nos vemos –fin de comunicación
-así que soy tan gracioso como unas fotos? –cuestiono riendo el rapado
-no me podes hacer esto. Era Lali! –y seguía con el mismo tono de voz, todo de entre risas
-y que tiene? Se la creyó o no? –ella asintió –entonces?
-me duele hacerle esto a ella, es mi amiga –bajo la vista
-Euge, después lo arreglas. No podes callar al corazón, y vos lo sabes –le tomo la cara del mentón
-y con Nicolás? –lo miro fijo
-y el “disfrutemos el momento, después nos fijamos”? –le hizo recordar
-te quiero mucho, sabes? –sonrió apenas

Acto seguido a aquello, volvieron a besarse. A la rubia realmente lo que le pasaba era que tenía una contradictoria en la cabeza increíble. Por una parte le encantaba Juan Pedro y todo de él, pero después se ponía a pensar en Nicolás y Mariana y se le venia el mundo abajo. Si bien la chica y su amor imposible nunca habían concretado nada, a ella le pasaban cosas con él, Eugenia lo sabía. Y con Nico era todo muy raro, se querían, como novios? No, amigos simplemente confundidos. Quizás al pelilargo le atraía más la ojiverde, pero no pasaba de eso: atracción.
En algún momento de todo esta situación pensaba hablar con ambos y aclarar todo, para no tener mas problemas de los que sabia que iba a conseguir.

“Y ahora ¿Cómo estoy? Soy una especie de amante, o en realidad tengo eso. Salgo con Nicolás, amo a Juan Pedro y Mariana me vive contando que intenta acercarse a él. Estoy de este modo y por que? Porque yo decido vivir mi vida así. Esta mal? Si, muy, pero es la única solución momentánea que encontré. No debería llegar a este punto: esperar a una hora de la noche ilógica para verlo a él, el que me vuela la cabeza, pero es así, un tonto juego de amantes que buscan formas para estar juntos. Tengo que hablar con los dos que están involucrados, pero no me da la cara. Amo a Peter y por que? Porque lo prohibido se vuelve tentador. Me tente, juegue con fuego y me quemé, me sigo quemando y lo haré por mucho tiempo mas. Hasta cuando? No lo se. Por que? Porque simplemente esto clandestino tiene su gusto picante que me encanta y fascina. Lastimo personas? Por desgracias si. Y por que no lo dejo de hacer? Porque soy una cobarde que ama sin solución. Soy así, y soy feliz. Por que? Porque amo a alguien con el corazón!”



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