sábado, 21 de mayo de 2011

Necesidad de llamar la atención

Necesidad de llamar la atención

-Esta chica siempre quiere llamar la atención? –le preguntó el chico a su amigo
-si, siempre, pero si la conoces un poco vas a ver que no es tan así como parece –contesto sinceramente
-no gracias, no quiero tener esa suerte de conocerla –rieron juntos
-Victorio, quien es este chico y que hace en mi casa? –la chica de la cual hablaban se acerco a ellos
-disculpe señorita. Es un amigo mío que me esta ayudando acá –le aclaro
-bueno… -silencio unos segundo –por favor Vic, anda a la cocina que te llama mi mama –ni mentira ni verdad, modificación de la verdad
-yo me voy con él, permiso –amago a irse el ojiverde amigo de otro
-no, no, no. Vos te quedas acá –lo tomo del brazo
-perdón? –su cara de sorprendido era inexplicable
-por que es que no me querés conocer bien vos a mi? –ella había escuchado la conversación
-no se de que me habla –miro hacia otro lado
-no soy tonta, lindo. Se que estaban hablando de mi –afirmo
-y cual es el problema de eso? Acaso no es un país libre este? –cuestiono tranquilo
-muy libre. Pero en mi casa, cuando hablan de mí, yo me entero, y quiero saber motivos –sentencio firme
-querés que responda tu primer pregunta? –ofreció
-por favor y muchas gracias –se dispuso a escucharlo
-no me gustaría conocerte porque con solo mirarte me pareces muy caprichosa, necesitada de atención, y malcriada –puros pensamientos suyos, formados hace solo segundos
-ah si? No crees que pueda hacerte cambiar de parecer? –fue acercándose lentamente a él
-no lo creo –negó seguro de si mismo

Ella, una rubia de pelo largo, con unos ojos color miel únicos e incomparables, tomo rápidamente el rostro de él y unió sus labios en un instantáneo acto. Era raro, ella era impulsiva, pero esta vez fue diferente. No solo lo hizo de impulso, sino que cuando vio por primera vez a ese chico, decidió que tenía que cautivarlo, seducirlo. Increíblemente, que le haya dicho todas esas cosas no muy agradables en la cara, no le había caído tan mal, sino que le había dado el pie necesario para hacer lo que quería.
Se besaban y disfrutaban. Muy raro, pero momentáneo. Luego de unos segundos se separaron.

-y ahora que opinas de mi? –pregunto canchereando
-que me hallas besado no quiere decir que no seas todo eso que pienso –le dejo en claro
-y hay algún problema si soy así como crees? –desafiante
-solo que me va a costar sobrellevar las situaciones –lo miro confundido
-que situaciones? –gran pregunta
-las de hoy a la noche –ella levanto una ceja –te cuento que vamos a ir a cenar –sonrió pícaro
-eso es una invitación? –él asintió –y quien dijo que yo aceptaba? –clavo su mirada fija en la de él
-y, por el flor de beso que me acabas de dar, lo soy por sobreentendido –canchero
-estas seguro? –y a todo esto, aun seguían muy juntos
-si querés lo reconfirmo –volvió a sonreír y nuevamente se besaron

Puro juego de histeriqueo. Tenían veintitrés y veintiún años, no era la edad mas adecuada para aquello, pero igual les encantaba. Ella definitivamente era todo eso que él pensaba, pero realmente no importaba demasiado. Estaban probando (se). Les gustaba lo que sucedía, y seguían para adelante.

-que lindo que besas –confeso ella entre sus labios
-vos no te quedas atrás… -recién en ese momento se dio cuenta que no sabia su nombre –disculpame, como te llamas? –rió entre dientes
-pequeño detalle que olvidamos –ella también lo hizo –Rocío, un gusto –estiro su mano
-Pablo, un gusto conocerte –estrecharon
-no era que no querías conocerme? –retomando tema anterior
-yo dije eso? –volvieron a reír se juntaron por tercera vez, hasta que los interrumpieron
-bueno! Vos decías que ella llamaba la atención, pero parece que vos también Pablito. No te diste cuenta que te están mirando todos? Que estas en el medio del living de la casa? –Victorio había vuelto
-Victorio, coméntele a su amigo que mi “necesidad de llamar la atención” y yo lo esperamos a las nueve de la noche –y dicho eso, le sonrió a ambos y se retiro hacia el piso superior de la casa

Llamar la atención no siempre es malo. Hacer eso implica una cierta mirada sobre nosotros, tal cosa que causa que cada acción que uno haga sea vista por el otro y juzgada. En ciertas ocasiones esos juicios no son buenos, pero con el tiempo pueden cambiar. Un amor puede nacer de un pre-juicio, de una equivocación causada gracias a llamar la atención. El amor puede crearse de cualquier lado, pero de estas formas raras, es de una manera especial y única.
Llamar la intención combinado con el amor casi nunca se vio relacionado, pero se sabe que en realidad si esta muy conectado. Una persona que quiere que le presten atención siempre, demuestra que necesita a alguien que la quiera. Y cuando eso ocurre, las cosas cambian. El amor surge de una necesidad de llamar la atención.


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