lunes, 30 de abril de 2012

Volver a intentar


Volver a intentar
“¡¡Ruptura teen escandalosa!!” ese era el título de más de una revista y de unas cuantas paginas de Internet. Él, que nunca quizo llamar la atención, ahora era protagonista de un escándalo mediático enorme. Las hipótesis de esta ruptura eran muchas y variadas, pero ninguna acertada.
El alboroto había comenzado aquel sábado a la noche, cuando los vecinos notaron ruidos raros en la calle, y al asomarse, decidieron llamar a la prensa y no a la policía. Se trataba de una pareja famosa que vivía en la zona recientemente, y que eran conocidos, mas que nada por el público adolescente e infantil, y justamente ese era un barrio en el que vivía gente de todas las edades.

“La ruptura de este pareja juvenil fue inesperada, todos creían que las cosas iban bien, se los veía juntos y muy enamorados. O eso fue hasta la madrugada sábado, cuando las ropas de él caían una a una por la ventana, seguidas de gritos, llanto e insultos de parte de ella. La modelo se encontraba casi desesperada por quitarse todo lo de su, ahora, ex-novio de la casa…” La nota continuaba, pero el morocho no tenía ninguna intención de seguir leyendo. Él siempre tan ajeno a los líos, que verse en uno no le agradaba para nada.

Era lunes, y todavía seguían hablando de lo ocurrido hacía dos dias. Tenía que despejarse, lo necesitaba, y la mejor idea que se le ocurrió fue ir a visitar a su mejor amiga. La encontró en piyamas, pues era temprano, y ella no tenía que salir a ningún lado en la mañana.

-no te voy a preguntar qué pasa, porque ya lo sé. Lo que sí quiero es que sepas que todo en lo que yo pueda ayudarte, sabés que lo voy a hacer –le sonrió ella
-gracias La. Después de estos dias, necesitaba otras palabras que no fueran “qué pasó?” “por qué cortaron?” “hubo un tercero?”. Te juro que estoy destruído –revolvía con la cuchara el café que ella le había servido anteriormente
-te puedo hacer una pregunta? –él asintió –yendo a los hechos, a ella se la vió enojada, vos estas destruido, porque fue un malentendido? o por qué? –lo miró dubitativa
-te lo puedo contar en otro momento? Ahora no quiero pensar en nada. Pero te prometo que te voy a contar todo con lujo de detalles –le sonrió a medias
-está bien, no hay ningún problema –le acarició la espalda
-y vos? Tu relación, todo bien? –bebió un poco
-si, qué se yo –se encongió de hombros
-eso no me suena muy bien que digamos –Lali estaba por responder, pero tocaron el timbre justo –esperabas a alguien?
-hoy tenemos ensayo de los Teen, acá –sonrió
-uh, no sabía. Termino el café y me voy –se apresuró
-qué decis Poli? –abrió la puerta
-qué hace este acá? –preguntó Peter entrando, luego de saludar a Mariana
-ya me voy –dejó la taza en la mesada
-como si no nos conocieras –el ex-rapado se acercó a él
-quedate, no nos jode. Hace mucho que no estamos juntos –aseguró la petiza
-si ustedes dicen -.
-Lali, abrime que tengo las manos ocupadas –un gritó se escuchó desde el pasillo de afuera del departamento
-Rochi? –preguntó el ojiverde
-Pablito, le abris? Yo estoy lavando esto –mostrasndo las cosas enjabonadas que tenía en la mano
-ay La, me dijeron Gas y Nico que… -ella estaba de espaldas, no había visto a quien le abrió, hasta ese momento –hola Pablo –su cara cambió completamente
-Rochi, todo bien? –Peter la ayudó con las cosas que tenía en la mano
-si, ustedes? –dirigió su mirada a la morocha y le hizo unas muecas casi inentendibles
-Ro, no te jode que esté Pablo acá, no? –Rocio simplemente miró a su amiga –genial –Lali sonrió –Peter, acompañame a buscar un par de instrumentos, por favor –salieron hacia la habitación de ella
-Rochi –ella lo miró apenas –después podemos ir a un bar a hablar? no me gusta estar así con vos –su tono de voz era muy tranquilo
-Pablo –suspiró
-fue una invitación, si no tenés ganas no. Solo quiero hablar en una situación mas tranquila y a solas. No te voy a hacer nada –negó
-esta bien, después del ensayo nos vamos a algún lado. Pero para evitarte un mal momento, intentemos que sea lejos de donde nos puedan ver. Ya tenes mucho lio con lo de Macaena para que me involucren a mí – hizo una media sonrisa
-ademas, para que vos tampoco tengas problemas con Coco –bajó la mirada
-yo corté con él hace unos meses –Pablo la miró –no tenías por qué saberlo, pero te cuento –él sonrió
-bueno, faltan Nicolas y Gaston, siempre tarde –se quejó Lali llegando a ellos
-me dijeron que iban a llegar mas tarde, que empecemos sin ellos –Peter terminó de colocar los equipos en su lugar
-Pabli cantas con nosotros? –ofreció la petiza
-yo? Con ustedes? Soy un super torpe no un teen angel –rió entre dientes
-en algún momento fuimos todos casi angeles asi que no me podes decir que no a esta súper propuesta –exageró riendo
-te detesto Mariana –simplemente la miró
-por lo menos te hago distraer y pensar en otras cosas y no en eso que sucedió que me tenés que contar bien –asintio “victoriosa”
-gracias por hacerme recordar – bajó la vista
-Poli, acá esta la letra -la rubia rápidamente cambió de tema -te resalté lo que tendrías que cantar para así nos seguís –le sonrió de costado


Lali:La distancia, nos lleva a otros rumbos, 
caminos distintos, que no tienen vuelta hacia atrás.

Peter: el tiempo... aliado, enemigo, que cambia el destino, 
congela las ganas de amar.

Lali y Peter: Se han quedado en la luna,

Lali: los tiernos abrazos,

Lali y Peter: se ha llevado la noche,

Lali: lo que fuimos una vez

Lali y Peter: tu y yo...

Todos: Mírame, mírate,

Rochi y Pablo: como hemos cambiado,

Todos: mírame, mírate,

Lali y Pablo: ahora nada es igual.

Todos: Mírame, mírate,

Rochi y Peter: ya no te siento a mi lado,

Todos: mírame, mírate, no podemos volver hacia atrás...

Rochi: No tiene sentido, si no hay un motivo...

Rochi y Pablo: Un beso para respirar... Se han quedado en la luna,

Rochi: los tiernos abrazos, 
Rochi y Pablo: se ha llevado la noche,

Rochi: lo que fuimos una vez

Rochi y Pablo: tu y yo...

Todos: Mírame, mírate, como hemos cambiado, 
Mírame, mírate, ahora nada es igual. 
Mírame, mírate, ya no te siento a mi lado, 
Mírame, mírate, ya no podemos volver hacia atrás...

Los cuatro se quedaron en silencio unos instantes. La situación era algo incómoda para todos. Por suerte para ellos, en ese preciso momento sonó el timbre, indicando que Nicolás y Gastón habían llegado. Lali fue a abrir rápidamente.

-veo que ya nos reemplazaron, y solo llegamos media hora tarde –bromeó el ahora rapado
-se escuchaba? –preguntó ingenuo Pablo
-y sí, con toda la pasión que le pusieron –contestó el rubio pelicorto
-bueno, banda completa, yo me voy –el ojiverde se levantó de su asiento
-seguro? Vas a estar bien? –esta vez, fuera de toda broma, la morocha cuestionó algo preocupada
-si Lali, no te hagas la cabeza por mí -el morocho saludó a todos y estando en la puerta, giró para verlos. 
En ese instante, él y Rocio cruzaron miradas. Esos cortos segundos fueron aprovechados por ella para modular un suave "llamame" seguido de una sonrisa. Pablo tambien sonrió y luego se fue, tranquilo y sin prisa.

~

-Bueno, en media hora en mi casa, querés? -eran las nueve de la noche de ese mismo día. Como Pablo habia prometido, la llamó
-intento llegar, si encuentro traxi que me lleve -rió ella
-te paso a buscar y es más fácil -.
-y si venis a casa mejor? además quizás me pierda en el camino, no te acordas que siempre que iba con mi auto llegaba tarde porque no encontraba tu calle? -ahora rieron juntos
-sí, imposible olvidarme -hubo un pequeño silencio en el cual ambos sonrieron -en media hora estoy en tu casa entonses -.
-te espero -.

La comunicacion terminó y Rocio rápidamente se metió en su baño para ducharse y alistarse. Estaba nerviosa, y aunque se negaba a si misma lo que su corazón le decía, lo sentía de todos modos. Pasados unos minutos, el timbre sonó. Pablo ingresó al departamento. 

-estás un poco mejor que el sábado? -preguntó ella refiriéndose a las fotos que había visto de él de aquella noche
-podría decirse que sí. Mi mente por ahora intenta estar en blanco y no pensar en nada de lo que pasó -suspiró
-querés ir a caminar un poco? -como ya había hecho anteriormente en el día, cambió de tema de conversación rápido. Por nada en el mundo quería que se ponga mal
-dale - sonrió a medias

Salieron de allí dentro, y empezaron a caminar. Rocio vivía en un barrio privado, todos la conocían, sabían que sus intenciones siempre eran buenas, que si en algún momento llegaba a ocurrir algo que por su culpa hacía sufrir a otro, en el fondo, no hubiese sido a propósito. Pero nadie es perfecto y todos nos equivocamos. La ruptura del morocho y la rubia había sido algo dolorosa para ambos, pero por suerte el tiempo supo sanar poco a poco ese dolor.

-te sigue gustando caminar en silencio bajo las estrellas? -hacía unos cuantos minutos que marchaban sin decir ni una sola palabra
-si, y estar con vos me sigue transmitiendo la misma paz de siempre -hablaba pausadamente. No existía necesidad de acelerar nada
-a mi me tranquiliza ver la luna a la noche. Verla, que mis pensamientos fluyan y se calmen. A veces es el mejor remedio que encuentro para mis ataques de locura -rió entre dientes, acompañada por Pablo en esa acción

Pablo y Rocio se siguieron viendo, hablando y acompañando desde ese entonses, eran amigos, muy buenos amigos. A los dos se los veía mejor, cuando habían cortado, algo en sus formas de ser cambió, él no era tan dulce y ella dejó de ser tan calmada. Y eso sucedió simplemente por el hecho de que la otra persona la complementaba. Ahora, dos meses después del reencuentro, eran amigos, pero por lo menos estaban juntos, eso era suficiente.

-no creo, son confusiones de mi cabeza -decía la rubia
-cuánto te apuesto que terminan como Peter y yo? -del otro lado del teléfono hablaba Lali
-no, porque es diferente -negaba
-diferente en qué? -reía la morocha
-porque vos cortaste con Benjamin porque Peter te seguía partiendo la cabeza, en cambio Pablo terminó con Macarena por problemas familiares, vos misma me lo dijiste -.
-no sé si es tan así como decís -en ese momento sonó el timbre de la casa de Rocio
-te tengo que dejar porque ya vino Pablo -amagó a cortar
-y después me decis que no? -volvió a reír
-vamos a ver una película, estaba aburrido y le dije que venga -.
-bueno, como digas. Yo también te dejo que mi Pipu me reclama -fin de la conversación
Rocio fue a abrir la puerta así como estaba, vestida con el piyama. Eran las tres de la tarde de un domingo, y ninguna  de sus intenciones eran salir de su casa.

-viniste en bicicleta? -preguntó sorprendida al verlo así en la puerta
-es que me estas contagiando lo ambientalista, que si no es necesario, no use el auto y bueno, eso -rió entrando a la casa
-te frenaron muchas chicas? -se sentaron en el sofá del living
-no, porque como estamos en principios de primavera, tenía este buzo, los lentes y no me reconocieron tanto, solo algunas -sonrió
-tengo Titanic o Los juegos del hambre, cuál queres ver? -ofreció ella mientras preparaba café
-Titanic la vemos siempre, y la otra no tuve oportunidad de verla, así que Los juegos del hambre, dale? -él tomó las tazas y las apoyó en la mesa ratona
El film comenzó. Rocio abrazada a Pablo, le apretaba la mano de vez en cuando, en cada muerte, cuando se sorprendía, siempre. En la muerte de aquella pequeña, algunas lágrimas se escaparon de los ojos de ella, y cuidadosamente, él se las limpió, aferrándola mas a su cuerpo. En muchas escenas, donde se mostraba el amor entre los personajes, ambos se miraban de reojo y reían entre dientes.

-querés ir a andar en bici? -propuso él al finalizar la película
-dale! -exclamó alegre -pero me llevás en el manubrio tuyo? -sonrió compradora
-ahora vos vas a ahorrar esfuerzo, no? -rieron juntos y luego de acomodar todo, salieron a la calle
Trás unos cuantos minutos de pasear por aquel barrio privado, frenaron en una plaza de allí dentro. Se sentaron en el cesped y se dispusieron a mirar las nubes. El sol brillaba pero no entregaba mucho calor. Los pájaros cantaban felices de que la primavera esté comenzando a florecer.

-te puedo hacer una pregunta? -Rocio rompió el silencio
-si, cómo no -rió
-por qué es que cortaste con Macarena?  -el morocho se puso serio
-ya es hora que te cuente todo -suspiró -vos conoces a mi mamá. Viste cómo es. Si nota aunque sea una cosita rara ya me dice y me lo exagera -la rubia asintió -bueno, la noche del escándalo, lo que pasó fue que...

Flashback

-mi amor, mañana tengo ganas de almorzar en un lindo restaurant, tengo una sorpresa para vos -le comentó la morocha, colgada del cuello de él, rodeándolo
-ay -se tensó -perdón, me olvidé de decirte antes, pero mi mamá me invitó a casa a pasar el mediodía juntos porque tiene que decirnos algo muy importante a JuanMa y a mí, podremos almorzar el domingo? -Macarena se alejó bruscamente
-Pablo no me pongas escusas tan estúpidas -elevó la voz
-pero es la verdad Maca -él seguía hablando suave
-la verdad es que querés que nos separemos, porque seguro que el gato de tu ex te sigue rondando -el ojiverde la miró sin creer
-cuándo entró Rochi en esta conversación? -.
-ay Rochi, Rochi, Rochi. Sabés qué? andate con esa mejor -en ese momento empezó a tirar todas las ropas de él por la ventana
-chau -fue la última palabra de él. A continuación salió por la puerta, tomó las llaves del auto de su bolsillo y se fue, evitando a cualquier persona u obstaculo de su  camino

Fin Flashback

-está loca -acotó Rocio al finalizar el relato
-sí, puede ser. Pero me pone mal que las cosas hayan terminado tan mal -miró al suelo
-y qué era lo que notaba tu mamá de raro? -gran duda
-decía que Macarena no era muy buena persona y que mis actitudes habían cambiado gracias a ella -la miró -mi mamá te extrañaba a vos, en realidad -silenció

Un gran silencio se produjo luego de ese comentario. Los pensamientos en las cabezas de ambos se marearon. Él, hacía ya un tiempo que había dejado de pensar en su ex-novia, pero al volver a hablar de ella, le hacía tener otro punto de vista de aquella situación. En cambio, a Rocio le resultó extraño todo, pues sabía que Adriana tenía un gran aprecio para con ella, pero que la morocha suponga que ella estaba buscando a Pablo, para separarlos era ilógico.
Y pasado tanto tiempo en suma tranquilidad, sin ningún sonido y tan pensativos, Pablo se abalanzó sobre la rubia y comenzó a hacerle cosquillas. La rubia reía a mas no poder, y él también. Reían por sentirse bien juntos, por pasar un buen rato, reían porque eran felices estando junto a otro.

-Ro... -el morocho había quedado arriba de ella
-qué? -la vista de ella no estaba en los ojos de él especificamente
-s...si vol...volvemos a... a intentarlo -titubeó nervioso
-...- ella no pudo responder nada, sólo se mordió el labio inferior y tomó el valor para besarlo

Sensaciones mezcladas, sentimientos encontrados, sonrisas, nervios, risas, toco ocurría en aquel beso. Volver a intentar para ellos significaba darse una segunda oportunidad. Sucedió sin pensarlo, habían empezado su nueva relación siendo amigos, aunque a veces la situación no daba para eso sólo. Los que los rodeaban notaban aquello, pero si ellos negaban, nada iba a hacerlos cambiar de parecer. Volver a intentar ser felices juntos, algo posible si el amor que se siente es veradero, infinito.

sábado, 28 de abril de 2012

Sin imaginar


Sin imaginar

Pablo Martinez y Rocio Igarzábal eran dos actores que habían estado juntos a mediados de 2008, pero su  relación era más una amistad que otra cosa, por eso solo fueron novios dos meses. Tal amistad era tan linda, que duraba hasta la actualidad.
La tira juvenil "Casi Ángeles" había terminado ya hacía tres años. Con la banda "Teenangels" también finalizada en el 2012, este 2013 se decidió hacer una gira nacional e internacional como cierre definitivo de todo ese ciclo.

El elenco se encontraba viajando a Neuquén, era el show número dieciocho de la gira. Pablo estaba sentado al lado de Rocio, mientras ella dormía. Era un viaje de sólo dos horas, pero la rubia había tenido una noche inquieta en su cabeza, entonses, estando en la altura, aprovechó a descansar.

-duerme tan perfecta -el morocho la miraba y se sentía tranquilo. Aquella chica de ojos mieles transmitía paz siempre, pero cuando dormía parecía un ángel, literalmente

El viaje concluyó, llegaron a destino, y luego de una hora en el aeropuerto junto a los fans y recogiendo sus pertenencias, fueron al hotel. Al llegar y terminar de acomodarse cada uno en su habitación correspondiente, cenaron todos juntos en el restaurant del establecimiento. 

-no me lo podes negar Pablo -él y Mariana se encontraban hablando en la habitación de ella
-te lo niego porque decis cualquiera -estaban discutiendo amablemente
-te escuché hoy -le comentó
-qué escuchaste? -.
-cuando decías que era perfecta -el morocho se calló por unos segundos
-siempre nos hablamos así con ella, nos conocemos hace mucho, la amistad es enorme -una respuesta algo descolocada
-amistad, claro -Lali revoleó la mirada
-qué querés decir? -.
-que te encanta Rocio, que te moris por ella, que te parte la cabeza -ahora lo miraba fijo
-qué? -la rubia entró en la habitación y se los quedó viendo
-eh.. pasa que.. -Pablo titubeó por unos instantes -ésta está tan enamorada que ve amor hasta donde no lo hay -negó con la cabeza
-pero yo si te amo -Mariana sonrió y el morocho abrió grnade los ojos -sos mi mejor amigo, por qué no amarte? -él suspiro y la otra chica volvió a girar la mirada -ah Lali, me dijo Peter que te extraña y que vayas a darle el beso de las buenas noches -rió -vos Pablito vení conmigo que necesito tu opinión de algo -le sonrió a la morocha y se fue con él tomados de la mano

En la habitación de Rocio, ella se encontraba en el baño, cambiándose mientras que él la esperaba sentado en la cama. En su cabeza daban vueltas las palabras que había dicho su amiga, estaba mareado, realemente no sabía qué tenía su mente, que decía su corazón, y menos sabía qué hacer.
-me ayudas con el cierre? -la rubia fue donde él, sacándolo de sus pensamientos. Pablo se paró, y le subió el cierre lentamente, acariciando su piel a su paso -te acordás que te dije que tengo el casamiento de una prima, y es elegante? este vestido es para eso -giró, quedando enfrentada a él, muy cerca -te gusta como me queda? -ahora hablaba mas pausadamente, mirándolo fijamente a los ojos, esos que penetraban en su ser muy profundamente 
-vos me gustas -colocó despacio una de sus manos en el rostro de ella, acercándola. Actuaba sin pensar, haciéndole caso a lo que sentía

Ahora se besaban. Rocio lo tomó de la cintura, mientras él tenía su rostro. Sus labios jugaban a tocarse de una forma que sólo ellos podían entender. La lengua de Pablo fue introduciéndose en la boca de ella, para agregarle al beso aún más pasión. Ambos disfrutaban de aquel contacto, hacía cinco años apróximadamente que no se besaban, y volver a hacerlo les hacía sentir bien. Ese acto era mas hermoso de lo que recordaban.

-me voy a cambiar, te quedas acá conmigo? -todavía abrazados, lo miró tierna. El morocho asintió y ella desapareció nuevamente por la puerta del baño

Unos minutos después, al salir de allí dentro, Rocio se encontró con un Pablo en camiseta, se había sacado el buzo, y al ser su  remera un poco transparente, se traslucía su torso marcado. Ella sonrió y se sentó al lado de él.

-me haces masajes en los hombros por favor? -el ojiverde también sonrió y se colocó detrás de ella

La rubia llevaba puesto una camisita que usaba de piyama. Se desabrochó los primeros botones y bajó la tela de la parte de la espalda, quedando ésta al descubierto. Pablo comenzó con los masajes, suaves y tiernos. Rocio cerró los ojos ante aquella acción. Que la toque de esa forma, le hacía saber que nadie más en el mundo iba a conocer cómo hacer cada cosa para que ella se sintiera así de bien.

Seguido de esto, él comenzó a besar la piel sin vestir de ella, también con los ojos cerrados. Poco a poco fue subiendo y llegó a su cuello, para luego darla vuelta y volver a besarla en los labios, esta vez mas dulcemente.
El reloj marcaba las dos de la mañana cuando ellos ya estaban acostados, abrazados y dormidos plácidamente. A continuación de esos besos se habían mimado y acariciado un rato más, hasta caer cansados casi al mismo tiempo.

-hola -habló dulce ella a las nueve de la mañana. Luego de darle un beso para despertarlo, se sentó a su lado con la bandeja que contenía el desayuno, en sus piernas, esperando a que se despavile bien
-pensé que había soñado, pero veo que lo de anoche fue realidad -se sentó y simplemente la miró
-la realidad más linda -puso la bandeja en medio de los dos
-y si llego a estar en sueños, por favor no me despiertes, quiero pensar que sos mía aunque sea un rato más -estiró su brazo para tocarle la mejilla delicadamente
-qué hago para que me creas que esto es verdad? -tomó la mano de él entre las suyas
-besame, besame mucho hasta que me quede sin aire para respirar -Rocio, gustosa, se acercó y unió sus labios 

Desayunaron tranquilos entre risas, besos y sonrisas

-habrá que decirle a Lali que tenía razón -rió ella entre dientes
-por qué? -la miró
-porque hace una semana hablamos y bueno, me dijo que notaba cómo yo te miraba, que me brillaban los ojitos al mencionarte, en otras palabras se dio cuenta de que me pasaban cosas con vos -entrelazó sus dedos
-sí, parece que el personaje de Mar, intuición, le calsa bárbaro -esta vez rieron juntos

Sin imaginar lo que podía suceder, ellos se animaron a jugársela. Quizás, si el amor no era correspondido, esa amistad se hubiera roto, pero una vez ya pasaron por esta situación, y supieron sobrellevarla. Ninguno de los dos se imaginaba nada, se estaban sumergiendo en una nueva etapa, una de cambios y vueltas, una etapa donde lo principal iba a ser estar juntos y salir adelante con esa nueva relación que prometía un amor infinito.